Teletrabajo, cuestión de mentalidad empresarial

Si algo ha traído la pandemia del Coronavirus, es el hecho de demostrar que si las empresas, los empresarios y los trabajadores quieren, se puede.

El teletrabajo es posible, y durante la etapa de confinamiento vivida, ha quedado demostrado y patente que tan solo era y sigue siendo cuestión de mentalidad empresarial.

Países como Alemania, están trabajando en aprobar una legislación que regule el teletrabajo. El ministro de trabajo Hubertus Heil, anunció que están trabajando en una legislación que permita a los empleados el teletrabajo, siempre que su puesto de trabajo lo permita y siempre que sea posible, una vez superada la pandemia del Coronavirus.

En España, la Unión General de Trabajadores, (UGT) solicita legislar el teletrabajo, fijando un mínimo de un día a la semana, y un máximo de cuatro días.

Independientemente de una u otra cosa, lo que está claro es que muchos de los trabajadores de alrededor del mundo que veíamos como el teletrabajo era algo meramente residual, y solo factible cuando se daban situaciones como que los niños estuviesen enfermos y no los pudieses dejar con nadie, o que tuviese que venir cualquier tipo de trabajador industrial a tu domicilio (fontanero, carpintero, pintor…) a realizar cualquier trabajo, hemos visto como de repente se permitía teletrabajar sin a priori “fecha de regreso” hasta que mejorase la situación.

Hace años que las infraestructuras ya están preparadas para abordar el Teletrabajo, y más desde la implementación de las redes de fibra óptica las cuales ofrecen velocidades con las que antes tan solo soñábamos.

Siempre he sido defensor del teletrabajo, considero este como una variante de salario emocional, y personalmente, llegaría a prescindir de un aumento de sueldo en pro de poder desempeñar teletrabajo de forma frecuente.

Mucho se ha hablado durante la pandemia de los beneficios del teletrabajo tanto para el empresario como para el trabajador, y como no también se ha hablado de los problemas de distanciamiento y falta de socialización que representa para muchas personas que ya hace años que teletrabajan.

Algunos de los beneficios para el trabajador, son por ejemplo los beneficios de conciliación. El teletrabajo permite conciliar mejor la vida personal y la vida profesional.

Beneficios medioambientales. Ciudades como Barcelona o Madrid, alcanzaron niveles de pureza y respirabilidad del aire prácticamente nunca vistos en la era moderna, gracias a que millones de trabajadores desarrollaron su actividad diaria desde sus domicilios. Eso quiere decir que miles de esos trabajadores no utilizaron ningún tipo de transporte ni público ni privado para llegar a sus puestos de trabajo.

Beneficios económicos, al no haber desplazamientos a los lugares de trabajo físico, no se han producido los gastos económicos derivados de los desplazamientos, como son el combustible, o los billetes de transporte público.

Beneficios a nivel de tiempo, gracias a trabajar en el mismo lugar de residencia, y por tanto evitar desplazamientos, los teletrabajadores hemos visto como de pronto podíamos recuperar varias horas de nuestras vidas, por ejemplo, en mi caso durante el teletrabajo he ganado 2 horas por día, una hora de sueño, y por lo tanto de descanso, y una hora de desplazamiento entre ida y vuelta.

Las empresas también se han visto beneficiadas. Aunque lamentablemente los alquileres se han tenido que seguir pagando, el teletrabajo ha disminuido considerablemente en muchos casos el gasto eléctrico ocasionado por los ordenadores, aires acondicionados, calefacciones, impresoras, etc.

También han reducido el gasto en elementos como el agua, ya que, sin gente en las oficinas, no se consume agua para el servicio, lavarse las manos, beber, etc.

De hecho, muchas pequeñas empresas se han llegado a plantear implementar el teletrabajo de forma permanente y reducir la infraestructura física de sus edificios para rebajar considerablemente los gastos por alquiler.

Otro beneficio del teletrabajo que repercute en las compañías es el de la contratación de nuevos empleados. Las compañías que acepten la nueva realidad y adopten el teletrabajo como medida habitual, podrán optar a contratar nuevos profesionales de otras áreas geográficas.

Ya no será necesario residir cerca del centro de trabajo para poder optar a un puesto en la compañía, y las empresas podrán ampliar sustancialmente su cartera de recursos humanos al eliminar la limitación física de la ubicación y poder contratar literalmente a cualquier persona ubicada en cualquier parte del mundo.

Conocidas compañías alrededor del mundo ya optan por este modelo de trabajo/contratación. Automattic, responsable de WordPress, Shopify con sus más de 5.000 empleados alrededor del mundo, Trello o Doist, son algunas de las miles de empresas que ofrecen la posibilidad de realizar Teletrabajo de forma permanente.

De hecho, el CEO de Shopify expresó que cuando la nueva normalidad llegue, cerrará parte de sus oficinas de forma permanente.

El teletrabajo del siglo XXI, requiere de herramientas. Herramientas ya existentes y en muchos casos herramientas que ya utilizas en tu día a día. Ordenadores, Smartphones, Tabletas, aplicaciones.

Plataformas como Slack, Teams, Zoom, Trello o Asana, se han llevado la palma durante esta pandemia, y han visto como su base de usuarios crecía exponencialmente casi a diario.

Millones de personas alrededor del mundo, utilizan estas soluciones de gestión remota de equipos y personas para permanecer conectados, compartir documentos, hacer videoconferencias o colaborar en diferentes proyectos y tareas.

Durante los últimos años ha cobrado fuerza el perfil de los Nómadas Digitales, Knowmads, como los llama Raquel Roca en su más que recomendable libro.

Personas que no tienen un lugar de trabajo fijo, si no que desempeñan su actividad vía internet desde el lugar en el que se encuentren, ya sea su casa, una cafetería o una cabaña en la Polinesia. Los Nómadas digitales, son el máximo exponente del trabajo remoto.

Muchos Knowmads han dejado sus trabajos de oficina de 9 a 5 anclados a sus escritorios, y los han sustituido por una vida totalmente nómada, llegando a vender sus pertenencias para viajar alrededor del mundo a la par que trabajan desde cualquier sitio.

Así pues, como puedes ver de una u otra forma, lo remoto ha llegado para quedarse y va a representar un cambio de paradigma profesional para millones de personas alrededor del mundo.

La responsabilidad de este cambio de mentalidad es competencia tanto del empresario como del trabajador. Ambas partes deben ofrecer lo mejor de sí mismos para que la adopción del teletrabajo llegue a ser un exito

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