Una vez más, llegó el mes de Diciembre. Amado por muchos, odiado por otros. Diciembre, es un mes de felicidad, de reuniones con familiares y amigos, de pasarlo bien y de celebrar la Navidad. Pero también es el mes por excelencia en el que empezamos a plantearnos los nuevos propósitos para el año que está por llegar.

Muchos de estos propósitos son reincidentes, y cada año forman parte de nuestras listas de buenos deseos.

  • Aprender inglés
  • Ir al gimnasio
  • Dejar de fumar
  • Leer más libros
  • Perder peso

¿Os suenan? a mi desde luego si, el propósito “Dejar de fumar” concretamente nunca ha formado parte de mi lista de propósitos ya que no fumo pero el resto si que ha formado parte de mi lista en algún momento de mi vida.

Siempre que llega el mes de Diciembre, tengo la sana costumbre de hacer listas de metas y objetivos para el año próximo. Es importante tener estas listas lo más definidas posible, para poder fijar un rumbo hacia el que orientar nuestros esfuerzos durante el año que va a empezar. No es lo mismo hacer las cosas por hacerlas, que hacer las cosas con un objetivo en mente.

En el primer caso, no hay ningún objetivo claramente definido, y por lo tanto podemos hacer cosas inadecuadas en momentos inadecuados.

En el segundo caso, tendremos más posibilidades de hacer las cosas en el momento adecuado y con la finalidad de conseguir una meta o un objetivo concreto.

En primer lugar, te propongo que realices un inventario de objetivos. Esto no es otra cosa que una lista completa de las cosas que te gustaría conseguir.

Uno de los errores más frecuentes en los que suele caer la mayoría de la gente, es hacer una larga lista con un montón de objetivos. Esto a mi entender, es un gran error, y te diré porqué.

Si tienes una larga lista de objetivos, es muy probable que la dejes a medias o que apenas completes tres o cuatro, por lo que al final, cuando revises los objetivos cumplidos y los no cumplidos, te llevarás una gran decepción.

Es preferible que hagas una lista pequeña con objetivos “alcanzables”, a que realices una lista con 25 objetivos.

Yo te aconsejo que si tienes una lista larga de objetivos, la dividas en varios años, lo importante es empezar a caminar hacia esos objetivos, no correr una maratón.

Normalmente los objetivos, van asociados a un cambio de hábito. Los cambios de hábitos, aunque ahora te veas capaz, son muy difíciles. Créeme, te lo digo por experiencia propia.

Obligarte a un cambio de varios hábitos de golpe, normalmente conduce al fracaso, ya que si tan solo te desvías un poco de tu objetivo en algún momento dado, te vendrás abajo fácilmente. El secreto es cambiar pocos hábitos (2 o tres cómo mucho) y dividir el objetivo en pequeños pasos, alcanzables, que una vez sumados consigan completar el objetivo mayor que te has marcado.

Listas de Objetivos por área de enfoque

Me gusta separar las listas de objetivos por áreas de enfoque

Te preguntarás que qué diantre es eso de las áreas de enfoque.

Tomo prestado el concepto Áreas de enfoque del Gran David Allen en su libro Getting Things Done, en Español: Organízate con eficacia — Edición 2015 en el cual habla de las áreas de responsabilidad.

Las áreas de enfoque, definen nuestras responsabilidades y prioridades ante la vida. Son algo parecido a categorías de vida. ¿Categorías de Vida? Quizá no te lo hayas parado a pensar así, pero si realizas el ejercicio, verás que puedes separar tu vida en diferentes categorías.

  • Trabajo
  • Estudios
  • Familia
  • Finanzas
  • Formación
  • Salud
  • Deporte

Estos son sólo algunos ejemplos, las áreas de enfoque o responsabilidad, son diferentes para cada persona, y cada uno debe de evaluar cuantas áreas de enfoque requieren atención en su vida.

Separar las listas de objetivos por áreas de enfoque, es una inversión inteligente que te ayudará positivamente a conseguir resultados.

La definición de tus áreas de enfoque y la asignación de objetivos a las mismas, no es algo que se deba tomar a la ligera. En primer lugar tienes que saber que es algo muy serio. ¿Porqué?

Sencillo, por compromiso.

Si estás comprometido con tus Objetivos, te tomarás en serio las tareas y proyectos que estén asociados a los mismos, y si te tomas en serio las tareas y proyectos de tus objetivos, conseguirás los resultados esperados.

Así pues, busca una ubicación tranquila, prepárate una bebida agradable (no alcohólica), si lo deseas, pon algo de música inspiradora, y empieza a definir tus áreas de enfoque y tus objetivos por área.

Define intenciones y acciones

Escribe, anota, dibuja… Define intenciones, define acciones.

Una intención es una visión a medio — largo plazo. Por ejemplo, volviendo a la lista clásica de todos los años: Dejar de fumar.

Intención: Dejar de fumar.

Por si sola, la intención no va a ayudarte a conseguir el objetivo, la intención en si es el objetivo. Para que puedas completar el objetivo, deberás definir acciones complementarias que te ayuden a alcanzar el éxito. Esto es el “cómo”.

Define el cómo

La mejor forma de definir el cómo, es con un proyecto.

Un proyecto, es una tarea que requiere de varios pasos para ser completada. Así pues, la intención será el título del proyecto y las acciones serán el cómo para completar el proyecto y por consiguiente cumplir el objetivo.

El secreto radica en dividir el proyecto en tareas pequeñas, fácilmente alcanzables, organizadas por hitos o fases que nos permitan avanzar hacia el objetivo global.

Cómo podemos apreciar en el ejemplo anterior, estamos definiendo el cómo conseguir la intención.

Todas tus áreas de enfoque, deben de tener asociada una o varias intenciones, con sus consiguientes “cómo”, pero tal y cómo te decía al principio de este post, si defines muchas intenciones u objetivos será bastante probable que dejes algunos por cumplir.

Yo y otros muchos expertos en Productividad y gestión personal, proponemos no poner más de dos o tres objetivos por área de enfoque o responsabilidad, ya que más allá de esa cantidad, será difícil que consigas completarlos.

Tál y cómo te he dicho anteriormente, normalmente los objetivos están ligados a cambios de hábitos radicales, y los cambios de hábitos, no se consiguen de la noche a la mañana así cómo así.

No es tan fácil cómo decir:

A partir de mañana dejo de fumar

Si eres fumador/a habitual, y llevas años con el tabaco, sabrás que es muy difícil dejar de fumar de un día para otro.

A partir de mañana voy al gimnasio

Si llevas años sin realizar ninguna actividad física, con un estilo de vida sedentario y con algo de sobrepeso, sabemos que será muy complicado que de la noche a la mañana, inicies una rutina de entrenamientos en el gimnasio sin fallar una sola vez.

A partir de mañana estudiaré inglés

El trabajo, la casa, los niños, el gimnasio, los compromisos sociales… apenas te queda tiempo para descansar, y encima te propones empezar a estudiar inglés de forma regular.

Nada es imposible, desde luego. Pero con un poco de preparación por tu parte, podrás conseguir lo que te propongas.

About the Author Josep Maria Martínez

Consultor Certificado Evernote. Asesor y formador en Productividad y gestión Personal.

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