Los límites del trabajo

Desde los inicios de la humanidad, el trabajo siempre ha estado bien definido, era visible y tangible, la naturaleza del trabajo era fácilmente. reconocible. Hasta mediados del siglo XX, el trabajo podía consistir en el desarrollo de tareas relacionadas con oficios, o bien en el desarrollo de tareas relacionadas con la producción y distribución.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, se empezaron a desarrollar otro tipo de tareas no tan “físicas” y más relacionadas con el uso de nuestra mente. Peter Drucker acuño el término como “Trabajo del conocimiento”.

Desde la más remota antigüedad, el trabajo físico era evidente, había que labrar el campo, recolectar la cosecha, podar los arboles, ordeñar las vacas, curtir las pieles, cardar la lana, construir estructuras, etc.

Eso ha sido así desde el inicio de los tiempos. A medida que la humanidad fue evolucionando, a estos trabajos se le sumaron otros como son los oficios de Alfarero, Calderero, Tonelero, Herreros, Joyeros, Merceros, Canteros, Albañiles, Forjadores, Ebanistas, Carpinteros, y tantos otros cientos de oficios que surgieron al llegar la edad media.

Todos estos trabajos tenían algo en común. Era evidente cuando estaban terminados y cuando no lo estaban.

Aumentar la productividad en cualquiera de estos trabajos dependía básicamente de dos factores:

  • Desarrollar procesos o flujos de trabajo más eficaces, que permitiesen aumentar la velocidad.
  • Trabajar más tiempo y más rápido.

La revolución Industrial

La revolución industrial o Primera revolución industrial, comprende el periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX.

Su origen se dio en Gran Bretaña, y consistió en una transformación económica, social y tecnológica sin precedentes para la época.

Esta revolución, se extendió años más tarde por Europa Occidental y Norteamérica.

Durante la Primera revolución industrial, se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad.

Esta revolución, básicamente consistió en el paso de una economía basada en la agricultura y el comercio, a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada, dando pié a un aumento de la producción, y a una disminución del tiempo de producción, o lo que es lo mismo, se podía producir más cantidad en menor tiempo.

Otro cambio importante que llevó a cabo la Revolución Industrial, fue la finalización de la mano de obra basada en el trabajo manual, así como el uso de la tracción animal, siendo estos sustituidos por maquinaria.

Un campo que antes necesitaba del trabajo de 30 o 40 personas y varios animales de tiro para ser arado, sembrado y recolectado, ahora podía ser procesado por apenas 3 o 4 personas con maquinaria producida gracias a la Revolución Industrial.

Se construyeron infraestructuras viarias como carreteras o ferrocarriles, y se desarrollaron sistemas de comunicación como el telégrafo.

Pasar de una economía basada en la agricultura a una economía basada en la industrialización, influyo en la población, la cual experimentó un rápido crecimiento.

Este mismo progreso dio pié a la invención y construcción de la máquina de vapor, la cuál se pudo aplicar a los barcos y los ferrocarriles. Más tarde, llegó el motor de combustión interna, y la energía eléctrica. Todo este tipo de tecnologías, supusieron un progreso tecnológico sin precedentes.

Una consecuencia de todo este progreso, fue el nacimiento de las clases sociales.

  • Burguesía (Propietaria de los medios de producción)
  • Proletariado (Trabajadores o clase obrera)
  • Trabajadores industriales y campesinos. pobres

La Segunda Revolución Industrial

Entre 1850 y 1914, se llevan a cabo un conjunto de transformaciones socioeconómicas interrelacionadas.

Durante ese periodo, los cambios tecnológicos se aceleraron fuertemente. Innovaciones centradas en nuevas fuentes de energía como el gas, el petróleo o la electricidad, así como el desarrollo de nuevos medios de transporte como el avión o el automóvil, fueron claros impulsores del desarrollo tecnológico en esta época.

A estos desarrollos, se le sumaron el teléfono y la radio, los cuales unidos junto a los anteriores, propiciaron una mayor transformación en cadena que afectó al trabajo, la educación y la ciencia. Estos inventos también afectaron al tamaño y a la gestión de las empresas, así como a la forma de organizar el trabajo.


La Tercera Revolución Industrial

A la tercera revolución industrial, también se la conoce como la revolución científico-tecnológica o revolución de la inteligencia. Las nuevas formas de comunicarse se fusionan con las nuevas formas de energía. Las nuevas formas de comunicación se convierten en un medio de organización y gestión gracias al desarrollo de nuevas fuentes de energía.

La combinación del desarrollo y crecimiento de Internet, junto al desarrollo y crecimiento de las energías renovables en el siglo XXI, está dando nombre a la llamada Tercera Revolución Industrial.


La cuarta Revolución Industrial

Cualquiera de los siguientes nombres es válido para denominarla:

  • Industria 4.0
  • Industria inteligente
  • Ciberindustria del futuro

Cualquiera de estos términos, corresponde a una nueva manera de organizar los medios de producción.

El objetivo es la puesta en marcha de las “Smart Factories”.

Estas Smart Factories, serán capaces de tener una mayor adaptabilidad a las necesidades y a los procesos de producción, así como una asignación más eficiente de los recursos.

De esta forma se abre una nueva vía hacia otra Revolución Industrial.

Conceptos como

  • Internet de las cosas,
  • Sistemas Ciberfísicos,
  • Cultura Maker (DIY o hágalo usted mismo)
  • Fábrica 4.0

Serán conceptos habituales en esta cuarta Revolución Industrial.

Seguro que ya has leído en algún lugar acerca de la inminente llegada de los Robots o del Internet de las cosas.

Estas son realidades que están a la vuelta de la esquina y para las que tienes que estar preparado.


El trabajo actual carece de límites

Con la irrupción de la tecnología en nuestras vidas, el límite visible de cuando el trabajo está terminado, ha quedado totalmente difuminado. Como recordarás, cualquiera de los artesanos que aparecían al principio del artículo, tenían claro cuando el trabajo estaba terminado.

Hoy en día, nuestro trabajo carece de límites, pero…. ¿Realmente es todo trabajo?

Millones de personas alrededor del mundo, tienen cientos de tareas por hacer, cientos de proyectos por completar, miles de correos electrónicos por leer y responder, millones de artículos de internet por leer, millones de vídeos de Youtube por ver, millones de libros por leer, cientos de cursos a los que apuntarse, etc…


Realmente es todo trabajo?

La ausencia de límites puede ocasionar más trabajo. En pleno siglo XXI, esa ausencia de límites, viene dada por las tecnologías de la información. Internet, Ordenadores, Tabletas, SmartWatch, Weareables, Internet de las cosas, Coches con conexión a internet, Coches con conducción autónoma, la lista es interminable.

Somos esclavos de nuestros dispositivos. Cuando llevamos un rato sin prestar atención a nuestro Smartphone, y nuestro cerebro toma consciencia de este hecho, manda una orden a nuestro brazo para que sin pensarlo, se deslice por el bolsillo del pantalón hasta agarrar el dispositivo, y cuando nos queremos dar cuenta, estamos revisando como locos nuestro Email, Redes Sociales y aplicaciones de mensajería instantánea.

Estamos Infoxicados (intoxicados de información), la velocidad con la que circula la información y la facilidad para obtenerla desde cualquier dispositivo y a cualquier hora, ha propiciado que nos sobrecarguemos de información. Esa sobrecarga de información, lleva implícita una sobrecarga de actividades.

Casi sin darnos cuenta, vamos a querer leer ese libro que ha llamado nuestra atención sobre crecimiento y desarrollo personal, vamos a querer ver ese vídeo que parece tan interesante y que explica como invertir en bolsa sin correr riesgos, vamos a querer estar en contacto con más personas ya sean familiares, amigos, amigos de nuestros amigos o completos desconocidos, solo por el simple hecho de interactuar en las redes sociales.

Gracias a la facilidad de acceso a la información que nos proporcionan tecnologías como Internet, podemos ver nuestros programas, películas, documentales o series favoritas bajo demanda, sin ceñirnos al horario de una parrilla de programación, brindándonos la posibilidad de tener más tiempo libre para hacer otras cosas.

Gracias a la tecnología, ahora es mucho más fácil que nunca trabajar en equipo, con miembros ubicados en nuestra misma ciudad o en la otra punta del mundo.

¿Realmente es todo trabajo?

Los límites del trabajo han quedado totalmente diluidos, y confundimos trabajo con ocio, ocio con trabajo y lo peor de todo es que nunca termina.

¿Qué opinas?

Sobre el Autor Josep Maria Martínez

Soy Consultor Certificado Evernote, además de embajador de Nirvana para GTD®. Blogger y adepto devoto de la metodología de productividad por excelencia en el Siglo XXI, GTD®. Consultor en Productividad y gestión Personal. En el plano profesional, soy coordinador de Help Desk y Proyectos a3ERP, en una consultora de Software empresarial.

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