¿Qué es GTD?

GTD, o Getting Things Done, es una metodología de Productividad Personal, con millones de seguidores alrededor del mundo.

GTD, es un estilo de vida. Cuando consigues implementar los hábitos de Getting Things Done, en tus rutinas diarias, la metodología pasa a formar parte de tu ADN Productivo, y los hábitos de la misma se ejecutan como si fueran innatos.

Getting Things Done, ha sido evaluada y validada científicamente cómo una de las metodologías de Productividad Personal más eficaces y mejor estructuradas del mundo, por lo que la apuesta por esta metodología, elevará exponencialmente tus capacidades para terminar tareas y proyectos, además de ayudarte a conseguir lograr tus metas y objetivos ofreciéndote el control y perspectiva que necesitas en tu día a día.

El padre de GTD

La persona que hay detrás de GTD, es el Norte Americano David Allen. Durante su vida, Allen ha desarrollado numerosos trabajos en los más variados sectores profesionales.

En la década de los 80, empezó a desarrollar negocios y consultorías en Productividad Personal, cuando consiguió un contrato para formar ejecutivos y gerentes en la Aeronáutica Loockheed Corporation. A partir de ahí, desarrolló el método GTD.

Finalmente, se dedicó a tiempo completo a formar en su método a miles de ejecutivos, altos cargos y directivos de cientos de compañías estadounidenses hasta que fundó la David Allen Company. Empresa enfocada en la formación a ejecutivos sobre Productividad Personal.

El método Getting Things Done es el resultado a sus esfuerzos cómo instructor y formador.

El Principio detrás de Getting Things Done

El principio que se esconde detrás de Getting Things Done, es muy sencillo. La mente cómo el agua.

La Mente cómo el Agua

Este principio se basa en el hecho de que una persona necesita vaciar su mente de tareas y recordatorios pendientes, almacenándolos en un lugar externo, específico y confiable. De esta forma, no es necesario realizar el esfuerzo de recordar todo lo que hay que hacer, destinando y centrando los recursos en realizar las tareas en lugar de en recordarlas.

Getting Things Done, elimina el establecimiento de prioridades. En los tiempos actuales, establecer prioridades, no tiene ningún sentido debido a que nos encontramos en entornos altamente volátiles productivamente hablando. El establecimiento de prioridades, no deja de ser un sistema de planificación ineficaz, puesto que cualquier prioridad que nosotros podamos planificar, puede verse alterada por otros conceptos muy utilizados hoy en día: Las Urgencias, los imprevistos y las interrupciones.

GTD, invita a la creación de listas de tareas específicas basadas en contextos.

Por contexto entendemos, una Persona, herramienta, lugar o cosa, necesarios para desarrollar una tarea.

La psicología que se esconde detrás de la metodología GTD, está basada en que el almacenamiento, seguimiento y revisión de toda la información que está relacionada con nuestros asuntos pendientes, sea lo más fácil y simple posible.

Getting Things Done, también considera que nuestra memoria es totalmente ineficiente, sustentando el hecho de que pocas veces nos acordaremos de lo que tenemos que hacer, en el momento y el lugar en el que podemos hacerlo.

El ejemplo más claro y que más se utiliza al explicar la metodología GTD, es el de las pilas.

Supongamos que el mando a distancia de nuestra TV necesita pilas. Si nuestra memoria fuese lo suficientemente eficiente, nos recordaría que tenemos que comprar las pilas, justo cuando nos encontramos en el supermercado y concretamente en el pasillo de las pilas. Por el contrario, por norma eso no suele suceder así, y cuando nos volvemos a acordar de las pilas, es cuando pulsamos el botón del mando a distancia, después de volver del supermercado y de no haber comprado las pilas que nos hacían falta.